Acto reflejo / Día a día / De la sangre

Acto reflejo

Hay frases en la memoria muscular que te derrotan en un pulso.
Como si al quedar con ellas, la cita hablase célebre y olvidase ser encuentro.
Como quien narra un cuento de esos con una gran torre,
y en esa torre hay un tragaluz, y ese tragaluz da al cielo,
y desde el cielo trona un reino que cae en agua,
que lava a las palabras, que vuelven al ciclo de mi boca.
Que vuelven al ciclo de mi boca. Que vuelven al ciclo de mi boca
y son cada vez más lavadas y menos palabra.
Y al final son solo el ruido que hacen por la garganta,
como si al salir no sintieran nada. Finalmente vacías…
¡qué triste cuando le ocurre a un te quiero!
O cuando un insulto ya no vale nada.
O cuando a tu discurso de paz lo matan las balas.
80.000 balas que hacen del diccionario un campo de batalla:
Ametrallan los versos, como si a Lorca lo hubiese matado su
«Gacela de la raíz amarga» en lugar de una milicia sublevada.
Y es cuando las nuevas frases nos dan miedo
porque las carga el diablo como armas,
cuando retrocedemos a la barricada de las frases manidas,
celebrando el acto reflejo, verbal,
que nos vence por rutina en nuestro tiempo.
Como si estar seguros fuese más importante que estar cuerdos…
Si os doy locura, por favor, convertidla en verso.

Día a día

Hay un fantasma que esparce la noche,
tupido como el miedo a no vivir mañana.
Como a que me encuentres muerto y no llores.
O peor: que llores y yo no pueda hacer nada.

Hay un fantasma que recorre mi casa
y espera a la noche. Con calma.
Me acecha como un escalofrío
que no se marchará hasta la mañana.

Y al girar una esquina oscura
o asomarme al recodo bajo mi cama,
sentiré un rezo álgido, susurrando
«recuerda a la vida, que día a día se acaba»

De la sangre

Represento al lado más frío del corazón:
aquel que entre latir o amar, elige vivir
¿Vivir?
Vivir un último latido entre tu pecho
y que tan solo quede imitar
como un ventrílocuo a tu aurícula:
Abre.
Pasa.
Cierra,
y da lo mismo si es sangre
o tú, entera, en mi casa. Nuestra.
Abre.
Pasa.
Cierra,
y enfríame el corazón para impedir
que de tu ausencia me muera.

En Barcelona, a 24 de marzo de 2021 

Albatros

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