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Científico quise ser
y estudié largo y tendido
temas buenos y aburridos
por dominar el saber.
Pero cuando salí a ver
el mundo, me hallé rodeado
de idiotas. Decepcionado
hice un viaje a la semilla
y volví a amasar mi arcilla
sin descartar lo estudiado.

Y mirando al exterior
quise buscar lo complejo
y me armé de un catajelo
y miré a mi alrededor.
Allí vi un hombre mayor
que se daba contra el pecho;
había estudiado derecho
y se pensaba importante
y aunque era muy elegante
tenía el cerebro maltrecho

Cambié la vista y camino
sin lo complejo encontrar
y así me dió por buscar
de lo místico y divino.
Y solo hallé un adivino
que a las gentes engañaba
y que les utilizaba
para ganarse el sustento
y de nuevo estuve hambriendo
sin el saber que buscaba

Y entonces, desencantado
y casi a punto del sueño
vi los ojos de un pequeño
que siempre tuve a mi lado.
Y feliz con lo encontrado
en la risa del chiquillo
me di cuenta que no hay brillo
en lo complejo o lo absurdo
y por siempre seré zurdo
y adoraré lo sencillo.

Anunciación 

Hágase sobre mi tu palabra;
sobre mi piel, sin nacer aún entre tus labios,
llena del negro fluir de tu pelo,

hágase sobre mi tu deseo,
entre mis manos, latiendo,
como tus bronceados senos amplios

hágase en mi según tu silencio,
y entre tus manos,
que aprietan mi pecho añejo

hágase en mi tu palabra virgen,
o más bien gemidos,
notas del placer divino

y alegre de mi gracia estarás llena,
y estaré contigo, dentro en ti fluyendo,
blanco como alas de un ángel caído

comulgando de tu pan, de tu vino,
transustanciándome,
rompiendo íconos, haciendo nuevos rituales

he aquí tu esclavo,
el varón que no has conocido,
hágase en mi según tu palabra.

Feliz 

soy más feliz cuando no me joden

cuando no conformo un patrón,
cuando no sigo la corriente

soy más feliz cuando estoy solo,
cuando solo escucho el ruido del barrio,
los carros pasando

cuando puedo hacer un poema,
después pensar en una canción
luego trabajar en una ecuación

soy más feliz con menos,
y si el tiempo me sobra para conspirar

perdido dentro de tus ojos, entre tus tetas,
apretando fuerte tu cintura

con poca ropa, a oscuras,
tratando de descifrar figuras
en la noche, para no tropezar

soy más feliz cuando no desayuno,
cuando tengo café, cuando como por las noches

cuando pasa mucho tiempo y no te veo,
pero después te vuelvo a ver, soy más feliz

soy más feliz cuando el niño me pregunta
cosas difíciles de explicar.

con lo complejo, lo oculto,
cuando leo de cosas que muchos piensan
que son aburridas

cuando cambio de ambiente,
cuando veo un horizonte y no sé que viene después,
soy más feliz

soy más feliz cuando tengo algo que detestar,
porque es como el combustible
que me alimenta

cuando hay algo por qué luchar,
algo de qué aferrarse que sea bueno

soy más feliz cuando otros son felices,
cuando cantan mis historias,
y se reflejan en ellas

con el viento en la cara, con el mar en los pies,
cuando no tengo que preocuparme por el futuro

cuando cocino y comen, cuando no tengo que fregar
y a veces al limpiar, soy más feliz

cuando lloro, cuando siento
el dolor de cada calle,
de cada hombre y mujer
cuando pienso en la eternidad
y sé que está en la transendencia
de mis pensamientos y palabras
y en mis acciones

cuando pienso que lo que digo
se recordará por el pueblo
pero tal vez nunca sepan quien lo dijo

soy más feliz encerrado
cautivo en mi propia celda
y no en las que otros me crean

cuando me abrazan sin encadenarme,
en el descanso después del orgasmo,
en el sentimiento del desahogo

y las noches de martes
las madrugadas sin sueño,
y con un libro y una guitarra
así soy feliz

Los libros donde te perdí


Hace muchos años te perdí en un libro
un libro abusado por los psicólogos pop, de frases trilladas que ya no representan quien soy

en aquél tiempo mi casa era otra, su techo era de otro material
y aunque leía al Gabo, ahora lo entiendo perfectamente

hace un tiempo atrás te fuiste con un libro
un tratado científico que describe el arte de desaparecer
y te memorizaste las páginas tanto que la cortina de humo duró años

hace un tiempo atrásmte encontré en otro libro
esta vez lo escribía yo y te regué pieza por pieza sobre él

pero ya era otro hombre y no aquél niño, ni aquél adolescente que no había vivido
lo escribí sobre sábanas, sobre asientos de un auto

los personajes eran dos y cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia

a veces apareces sobre las páginas intangibles de un no-libro
dices cuatro cosas que parecen bonitas, y desapareces como solo tú sabes

pero la verdad es que me cansé de leerte la pista;
me cansé de las ficciones y cambié de tema

Hugo Lenín Castro

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