Actos de Honor

Era una fría mañana de otoño de 2017, James bajó al salón tras levantarse tarde, como siempre. Sus hábitos habían cambiado, desde que aquel trágico conflicto lo cambiará y lo convirtiera en una persona taciturna e impasible. Pero en lo más profundo de su ser, él recordaba algo, un dolor punzante y agudo, una sensación amarga y frustrante que trajo de sus días en Saigón, que obtuvo de servir a su país duranta la infame guerra de Vietnam.

A decir verdad, James era uno de los veteranos que mejor lo sobrellevaban en su grupo de terapia, el cual estaba compuesto por muchos otros veteranos de guerra, como el Sargento Thomas Mallory, el cabo Steve Basilone o el soldado Peter Thompson. Pero como cada semana que James acudía a terapia, acicalado con su viejo uniforme de la fuerza aérea, encerado con aquella laca que le gustava tanto a Marie, su mujer, se echaba a llorar desconsoladamente.

-¿Cómo lo llevas esta semana James? -preguntó amistosamente el capitán Barnes, su terapeuta.
-Bueno, ya sabe, lo llevo como siempre, qué le voy a contar -respondió James, en un tono desanimado.
-Quizás, si sacas eso que tanto te perturba, podamos ayudarte -dijo el terapeuta comprensivamente.
-Creo señor, que todos sabemos que le perturba a James, a todos diría yo -dijo el Sargento Mallory toscamente.
-Oh vamos! -gritó Thompson.
-Debemos seguir adelante y olvidar ya a Barger -continuó el soldado, que fue el más joven de los hombres que fueran desplegados en Saigón con la compañía 133o de infantería, encuadrada en la famosa 1a División de Infantería, “el gran uno rojo”.
-Cállate Thompson! -les espetó Basilone.
-Tú no entiendes lo que Barger hizo por ti, lo que hizo por todos nosotros -continuó Basilone.
-¿Por qué no recordamos que pasó? -interrumpió Barnes.
-Quizás podamos recordar su memoria de forma cómoda y honorable -añadió.
-Lo haré yo -musitó James.

-Era una mañana lluviosa en la selva de Da Nang, la cual se encontraba cerca de la base Cần Thơ, dónde habitaban nuestros aliados australianos y neozelandeses -James se detuvo un momento, y tras un respiro profundo, continuó:
-Éramos uno de los helicópteros encargados de las LRRP enviadas a la selva, para detener a las fuerzas del Vietcong que según el encargado de inteligencia, un tipo aguileño llamado Cambridge, había en la zona -James se encogió de hombros.
-Barger estaba contento ese día ¿sabéis?, su novia Julie le había enviado una carta diciéndole que aceptaba ser su esposa -James mostró una sonrisa tímida bajo el bigote.
-Pero nadie sabía en lo que se convirtió ese día, en una verdadera carnicería. Una carnicería que se llevó con ella a mi amigo, a mi hermano Barger con ella -dijo James visiblemente afectado y con los ojos llorosos por el recuerdo de aquello.
James miró a Thompson y negó con la cabeza. Repentinamente, frunció el rostro y gritó:
-Él era un hombre honorable! -escupió James, desatado por el dolor.
-Ustedes nunca serán capaces de entender, de comprender que ese hombre dio la vida para que ahora puedan estar aquí! -espetó James, el cual lloraba desconsolado por el recuerdo de Barger.

Lo que ocurrió fue que el aviador de primera clase Peter H. Barger se sacrificó ese oscuro día para salvar la vida de los miembros de la 133o atrapados en la selva de Da Nang. Un pararrescatador el cual no debía estar allí, dio su bien más preciado, su vida, por unos hombres que no conocía, por una causa ajena, por un país que no le amaría a la vuelta, por un concepto antiguo e idealista llamado honor.

El Caballero de los Siete Reinos

Deixa un comentari

L'adreça electrònica no es publicarà. Els camps necessaris estan marcats amb *