Res nata

En el eco perdido en el tiempo
se escondía la eterna Palabra,
emanada por fuente divina,
que ninguna persona escuchaba.

Cien mil años así transcurrieron.
Cien mil pueblos libraron batallas.
Mas ningún ser humano sentía
ni un rubor por las almas robadas.

Madre Gea palpaba en su seno
el inmenso dolor de la nada,
pues la tierra tornóse baldía
por la sangre en ella derramada.

Querubines, arriba en el cielo,
junto al Trono muy tristes lloraban;
con sus llantos el Arca cubrían,
¡no dejando en el mundo res nata!

Roland

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